Con una noche totalmente primaveral, y con olor a Semana Santa, la corporación bíblica de Los Ataos, Judas, Pedro y Pablo, se disponía a la celebración del 6º sábado de cuaresma, denominado de “PASIÓN”.
Sobre pasada las nueve de la noche, recibíamos la visita de la chusma de la corporación del imperio romano. La cual horas después devolvíamos los ataos a su casa cuartel. Cosa se venia produciendo el domingo de ramos. Ello es debido a un acuerdo entre las dos corporaciones, por motivo de lucimiento.
La corporación se encontraba casi al completo de hermanos Ataos y Músicos. Mas un nutrido grupo de invitados. Entre los que se encontraba, el Arcipreste de la Villa, D. Juan Ropero Pacheco y el Manantero Ejemplar 2017, Francisco Navajas Rueda.
Durante la degustación del tapeo, el presidente le concedía la palabra a nuestro hermano, Víctor Bedmar. El cual nos comunicaba que con sus conocimientos de la música y la inestimada ayuda de los hermanos músicos, había compuesto un nuevo pasodoble, el cual iba dedicado al próximo medalla de los veinte y cinco años y saga de los chifarrri. Manuel Gálvez Espadas.
Tras sus palabras y un poco emocionado, los hermanos músicos entonaban el nuevo pasodoble, que por cierto resulto ser muy romaní y fácil de desfilar. Este que suscribe y creo que toda la corporación, quedamos prendados del mismo. “Gracias hermano Vítor”. Ya a la hora indicada se formaba la comitiva hacia la cumbres del Calvario.
Hay que subrayar, que cuando esta corporación en su descanso de Veracruz, se le cedió el gallo, a nuestro Párroco D. Juan Ropero Pacheco que lo llevo hasta las cumbres del calvario, con gran elegancia y seriedad y bajo un grandiosa expectación, en medio de una nube de fotografías. Cediéndoselo de nuevo bajo el pórtico de Jesús, su Parroquia, mientras se entonaban el Miserere y el Stábat Mater.
Ya a la bajada, también se le cedió el gallo al Manantero Ejemplar 2017, Francisco Navajas Rueda haciendolo también con la seriedad, como un hermano mas de los ataos. Quedando los dos prendados de haber podido llevar sobre sus dedos el símbolo de los Ataos y sintiéndose orgullosísimos de ello.
Hay que resaltar, que este 6º sábado, se bajo la calla horno a marcha lenta, haciendolo con redoble de tambor y el pasodoble “Barrabas”, pasando por la puerta del cuartel, bajando la calzada y llegad a la corporación del imperio romano, que nos recibieron bajo un aluvión de aplauso al comprobar que nos acompañaban el Cura D. Juan y El Manantero.
Tras un intercambio de abrazos fraternales y unas uvitas de vino de nuestra tierra, y tras desfilar todos juntos por el salón del cuartel romaní, nos retirábamos para nuestro cuartel de nuevo.
Nada más llegar al mismo, se le concedía la palabra al invitado de honor D. Juan Ropero. El cual con su voz prodigiosa y su buena oratoria, decía haber pasado una maravillosa noche cuaresmal con los Ataos, la cual quedara grabada en lo las profundo de su alma, para toda la vida. Retirándose sin tomar la cena, aludiendo que para él ya era hora prudente de regresar a su hogar.
Mas tarde y disgustando la cena, nuestro hermanos Francisco J. Membiela, hacia la presentación del Manantero Ejemplar 2017, Francisco Navajas, asiendo un recorrido por su vida manantera, desde la camarilla de la Virgen de la Amargura, como miembro de la agrupación de cofradías y su labor solidaria desde las Parroquia de Jesús Nazareno.
Tras ello, tomaba la palabra el Manantero Ejemplar, dando las gracias por tan honorable invitación. Comentado que había pasado una noche inolvidable y sintiéndose como un niños con unos zapatos nuevos. Que para el hecho de llevar el gallo, había sido todo un orgullo. Que este 6º sábado de cuaresma no lo olvidara mientras viva. Alegando que ha sido un intensa cuaresma de la cual se había nutrido del sabor manantero de las distinta corporaciones, cofradía y acontecimientos. Siendo para él, todo un reto intenso y difícil de llevar.
Como es de rigor, se procedió a la consecución de la 6º pata de la vieja cuaresmera, horno que recayó, en nuestro hermano Eduardo Cosano “El Cartero”. Próximo medalla de los veinte y cinco años.
Un intensa noche cuaremal y con el pensamiento puesto, en los cultos de nuestra Madre de la Guía y su posterior salida procesional.
Crónica de A.G.S.