RECUERDOS Y AÑORANZAS.

 

Una serie de circunstancias coyunturales en el espacio y en el tiempo convergieron hace 25 años, para lograr la reorganización de la Cofradía de la Guía y conseguir, que el pueblo de Puente Genil pudiera ver de nuevo por sus calles la bella imagen de Nuestra. Señora de la Guía, iniciando los desfiles procesionales de la Semana Pontana, como esa tradición inveterada en nuestro pueblo.

Elementos clave del proceso reorganizativo fueron los grupos de personas de posiciones y sensibilidades varias que unificaron iniciativas, esfuerzos y trabajos para lograr que en el citado proceso concluyera en una efectiva realidad.

La juventud del grupo estudiantil que simboliza Manolo Estrada, sus familiares y amigos,; la veteranía de un hombre bueno, Francisco García Tejada, que hizo patente su devoción a la Virgen de la Guía y que pese a los avatares y dificultades, jamás decayó en su entusiasmo y en su entrega, la fundamental aportación de la familia “Chifarri”, presidida por sus hijos, Fernando, Antonio, Jesús y Manolo secundados por la aportación en bloque de la Corporación Bíblica “Los Ataos”, a la que se unirían a posteriori diversas Corporaciones y grupos.

Finalmente resaltar el dinamismo colectivo de amigos insertos en el consistorio municipal de aquella época – Miguel Salas, Fernando Abaurre, Paco Ciclos, Manolo Medina, Luís Fernando Gómez, Pedro Rivas, José Segundo Jiménez, Lorenzo Reina, Rafael Cejas, R. Luque, P. Yerón, J. Rodríguez y A. Bojollo- que por su número mayoritario y por su situación tomaron la iniciativa y comandaron el intento con un entusiasmo sin límites.

Los organizadores teníamos claro lo que queríamos al reorganizar la Cofradía, que por motivos diversos se había extinguido en 1962. En primer lugar la provisionalidad del grupo organizador, para que la Cofradía de la Guía dependiese en un futuro próximo de la Corporación Bíblica de los Ataos, que habían sido los organizadores en el tiempo pasado de los desfiles procesionales de la Virgen.

Nos preocupa en gran manera el sentido estético que queríamos dejar ocmo impronta para el futuro “paso” de Virgen sencillo, abierto al sereno cielo de la anochecida, de medidas armoniosas en que la fe de sus bastoneros, se uniese con la sencilla belleza de su  exorno de luces y flores y que todo ello se fundiese en un todo con la hermosura de la Madre y Señora.

Conocíamos muy bien aquel grupo de personas que todo lo referente a María es admirable y un puro prodigio y que Puente Genil sabía muy bien por su tradición histórica, que María es obra perfecta de la potencia creadora y santificadora del Altísimo.

De ahí que si la estética es la ciencia que trata de la belleza y de la filosofía del arte, teníamos que partir de dos facetas claves, que marean el entramado de la Semana Santa pontana: su singularidad y su armonía.

Singularidad que consiste en convertir en algo propio, peculiar en parte de su ser, lo que en otros lugares es fugaz y transitorio.

Junto a la singularidad nos preocupaba armonizar tanto la belleza externa del “paso” procesional, como bucear en el sentimiento pontano, para que la procesión de la Virgen de la Guía, fuese tanto una exposición de sencilla belleza como una sensación profunda de plenitud del espíritu.

Con estas premisas comenzamos la andadura. Recabamos la amistad de un gran amigo y artista inolvidable: Juan Martínez Cerrillo, que tras restaurar espléndidamente la imagen de la Virgen, se desplazó a Puente Genil y nos explicó y enseño la magia de la ornamentación de un paso procesional, el exorno de la cera, así como el juego de luces y flores, la forma de vestir las imágenes; como asimismo todos aquellos detalles y matices que de una u otra forma influyen en la belleza estética de un paso procesional.

Sus consejos prácticos fueron la base singular y armónica que en la actualidad posee el “paso” de la Guía y que marca su diferencia y personalidad en el entorno cofradiero de nuestra Semana Santa.

Singularidad que se mantuvo con la celebración eucarística que precede a su salida procesional que embargan el espíritu de emoción incontenida y que culminaría de forma espontánea en aquella primera salida procesional de 1974, con la trepidante subida por Cuesta Baena al son de la marcha de Barrabas, que se ha convertido en el transcurso del tiempo en uno de los momentos espectaculares y emotivos de la Semana Santa de Puente Genil. Únase a ello el inefable desfile ante la fachada del cuartel de los Ataos, cuyos motivos sincrónicos son expresión de la belleza, la sensibilidad y sobre todo la fe de sus hermanos portadores.

Pero quedarían inconexas estas notas, si no añadiésemos como esta singularidad cofradicia se ha ido consolidando en el tiempo con la mejora de su exorno floral y lumínico; con la riqueza de su candelería y sus farolas de “cola”; con la renovación del vestuario y ornamentos como la corona y que todo ello culminaría con la aportación en años recientes del nuevo paso, debido a las ideas artísticas del pontanés Antonio Carmona, que ha sabido crear ese armónico fanal de belleza que en todos sus motivos ornamentales son un bello canto de alabanzas a la virginidad de María.

Baste como ejemplo significativo las cartelas laterales que adornan el paso de la Señora y que representan a los Evangelistas. Ellos fueron los primeros que hablaron con María y de ellos tenemos los testimonios de su vida. Pero al representar las figuras evangélicas fue decisión del artista tallarlas con los ornamentos y símbolos de la Corporación Bíblica de Puente Genil y recordando la visión del Apocalipsis de San Juan, los Evangelistas del “Paso” de la Guía, enarbolen unas cartelas con alabanzas a la gloria de María.

La cartela que porta San Juan dice en latín: “ Sgnum magnum aparuit en caelo mulier amicta sole” (un gran signo apareció en el cielo, una mujer aureolada por el sol); la de San Marcos señala “De qua natus est Jesús” (De la cual nacio Jesús), la de San Mateo “Et nomen Virginis María” (Y el nombre de la Virgen María). Finalmente la cartela de San Lucas pone colofón a las glorias de María diciendo: “Ad nos Facttum es istud et est mirabile in oculis nostros” (Para nosotros se hizo esto y es admirable a nuestros ojos). ¿Cabe más maravilla, más profundidad de concepto en la sencillez de estas palabras.

Al evocar estos recuerdos, al revivir sus emociones, al recordar a los amigos de aquel grupo organizador que se nos fueron para siempre a un mundo mejor, al amparo de la Madre y Señora, sólo nos cabe  -- al ver el auge actual de la Cofradía de la Guía – la reflexión profunda y sentida que todo aquello que hoy se nos difumina en la niebla del pasado, mereció la pena realizarlo y vivirlo.

Andrés Bojollo