INMEMORIAM DE ANTONIO GALVEZ SILVA

 

Antonio Gálvez Silva, nace en el barrio de Miragenil un 26 de Octubre del año 1947, fruto del matrimonio de Manuel Gálvez y Ascensión Silva, una familia sencilla, humilde pero manantera al cien por cien. Dos personas simpáticas, acogedoras y cristianas que formaron toda una institución en nuestro querido pueblo. Más conocida por todos como la familia Chifarri.


La familia Chifarri, supieron transmitir a sus hijos, el amor a nuestro pueblo, a sus costumbres, la fe cristiana, pero sobre todo el amor a la Semana Santa, enseñándoles a mantener las tradiciones, en las cuales Antonio, era un defensor a ultranza.

Fruto del amor de este matrimonio, nacen ocho hijos, siendo Antonio, el séptimo. Ya con veinticinco años forma contrae matrimonio con Isabel Rodríguez Santos, mujer ejemplar, que se ha desvivido desde entonces en atenciones a su marido, “mimándolo”, hasta el ultimo día de su vida.

Antonio, comienza sus andaduras en el mundo manantero, como la mayoría de nosotros, participando en grupos, formando Antonio parte de un grupo de nazarenos, para alumbrarle al Santo Sepulcro, Cofradía a la cual, siempre ha tenido un amor y cariño admirable, vistiéndose de capitán de la escuadra de Romanos de los “Ataos”, hasta el último año, a pesar de su edad y achaques de salud.

Cuando apenas tenía 16 años, siendo el verano de 1962, compra junto a sus mejores amigos, las figuras que pertenecían al entonces desaparecido “Primero de los Dolores”, sus nombres bíblicos son “Tobías padre, Tobías hijo y Sara”. Y recuperan estas figuras, que vuelven a procesionar en la Semana Santa de 1963, desapareciendo este grupo, quedando las figuras en propiedad de Antonio unos años después de su reaparición.

En el año 1965 solicita su entrada en la Corporación de los Ataos, en la que propone, que se procesionen las figuras de su propiedad, para que no se pierdan las mismas.
Desgraciadamente, nuestro hermano Antonio y siendo el año 1966, sufre una enfermedad, que le marcará para siempre en su vida, vendiendo las figuras de su propiedad más tarde a Mariano Crespo Tafu y Rafael Fernández Reina. Tiempo más tarde estas figuras forman parte de la “Corporación Bíblica La Historia de Tobías”.

Antonio ha permanecido en activo hasta fallecimiento, llegando a ostentar la medalla de Oro y Brillantes de su corporación bíblica, a la que siempre ha dedicado su tiempo, su dedicación y su trabajo. Antonio ocupó cargos de relevancia en su Corporación de los Ataos, donde también pertenece su hermano Manolo, dejando allí en la actualidad una saga de hermanos Gálvez, comprometidos con la Semana Santa, siendo en la actualidad su sobrino “Salvi”, el presidente de la Corporación.

Hay que destacar también la importante participación de nuestro hermano Antonio, en la reorganización de la Hermandad de la Virgen de la Guía en 1974, siendo bastonero y colaborador con su hermano Fernando en las tareas de mayordomía y en la construcción de las andas. Tras un periodo de decaimiento de la hermandad, se hace cargo de ella y de la actualización de su reglamento y constitución en Cofradía, en el año 1982, siendo su primer Cofrade Mayor, cargo que ocupó hasta el año 2000, que tuvo que abandonar por motivos de salud.
Durante este tiempo, supo rodearse de buenos trabajadores, comprometiendo en su labor a hermanos como Antonio Carmona, su madre “Conchita”, y más tarde de Mari Carmen Jiménez. Consiguiendo resaltar la Cofradía, con la captación de numerosos hermanos, y el empuje de la Corporación de los Ataos, haciendo del Sábado de Ramos, un día importante para todos los mananteros.

Su amor a la Semana Santa, le compromete tanto en su vida, que participa como vocal de orden e itinerarios en el último mandato de la presidencia de Antonio Reina Parejo, también participa durante los doce años de presidencia de Pedro B. Rivas Bachot, de D. José Segundo Jiménez Rodríguez, D. José Lorenzo Aires Rey y en el primer mandato de Manuel Bueno García, punto este que demuestra su amor a la Semana Santa y a sus tradiciones.

Era una referencia todos los Viernes Santo, donde se le podía ver, alumbrando a Jesús Nazareno, ya que su amor hacía el Terrible, suponía un punto inflexible durante este día, y desde la salida, hasta el encierro, formaba parte activa en el cortejo que lo acompañaba.

También fue fundador de la Cofradía Sacramental de la Sagrada Cena, y se sentía orgulloso de su barrio, perteneciendo a la Cofradía del Santísimo del Barrio de Miragenil, donde también nos acostumbraba con su presencia.

Siempre y en la sombra de su querido hermano Jesús, le gustaba modelar rostrillos, tallar y trabajar la madera. Creó las figuras de los Ataos pequeños y realizó los rostrillos, junto a su hermano Fernando. Destaca también el Templo Chiquito, que regaló al primer grupo de María Santísima de la Soledad, en los años 70 y ya en el año 2006, obsequia a la misma corporación con otro nuevo templo, copia de la fachada de la Iglesia de la Concepción, construido por Antonio junto a Antonio Lozano.

En la cuaresma del 2005, es nombrado Cofrade Honorario de la Cofradía de la Virgen de la Guía, siendo entonces su hermano Jesús, Cofrade Mayor.

Antonio, desde su enfermedad, deja de probar el vino, y mantiene aún más vivo su amor a la Semana Santa, siendo muy detallista, tanto en la Cofradía de la Guía, como en los quehaceres del cuartel (despensa, cocina, ropas…. Etc).

Dentro de sus inquietudes, destacaba la de intentar recuperar datos, historia, actas y demás momentos de su Corporación de los Ataos, manteniendo con sus crónicas, fotos, y datos, la pagina web, en la que con vista futurista, intentaba siempre actualizar, pues decía que “Ahí los datos, no se pierden”

Fue amigo de sus amigos, era conversador, apuntador, y fácil de emocionarse. Le gustaba tener siempre algún detalle de su cosecha, o de alguna ayuda como la del pintor pontanés Antonio Carmona, al que siempre acudía para resolver cualquier visita prevista al cuartel, ya fuera en Cuaresma o Semana Santa.

La saga de la familia Gálvez-Silva, ha destacado por su amor a la Semana Santa, siendo Antonio elegido Manantero Ejemplar en el año 2006, habiendo sido con anterioridad su hermano Fernando, su padre y posteriormente su hermano Jesús.

Antonio, dejó en todos los que los conocimos, un enorme hueco, un sentimiento de tristeza, de añoranza y de un profundo dolor, de que algo de los Ataos, se pierde para siempre.

En este mundo de la Semana Santa, muchas veces criticado y otras veces resaltado, Antonio marcó para siempre los caminos a seguir, para mantener viva la tradición en su corporación, porque se sintió verdadero profeta y maestro humilde para marcar una forma de ser y de sentir nuestra Cuaresma y nuestra Semana Santa. Con Antonio podías compartir los sentimientos, las vivencias y porque no decirlo, su siempre ganas de aportar algo de esa saga que tan orgullosa se sentía de los “Chifarris”.

El hermano Antonio, era especial, muy especial para todos, siempre quería estar en todos los momentos mananteros, pero como decía, “era el malito”, y se resguardaba de todo aquello que le podía afectar a la salud.

Ahora ha tenido su momento de Gloria, porque se ha ido, como quería irse, en Paz con todo el mundo. Y ha tenido la despedida de un gran manantero, algo para lo cual ha sido el protagonista, ha llegado a la Gloria, cantando su saeta de despedida, y ha sido recibido por su eterno padre, junto al Nazareno, que tantos y tantos años ha alumbrado. Y como no, con la Virgen de la Guía, esa en la que nunca se ha sentido sola, pues él, estaba allí, junto a ella, en sus plegarias.

Desde la gloria, vigilará que no se pierda la tradición de su Corporación, que su Cofradía siga brillando con luz propia. Descansará eternamente, porque se lo ha ganado, en cada momento, en cada alegría y en cada sufrimiento.

Hermano Antonio, cuando entres en la Gloria, hazlo como has vivido siempre tu cuaresma, elegantemente, cristianamente, y con sombrero y capa, cerrando el desfile majestuoso de los Ataos, durante los sábados de Cuaresma.

Descansa en Paz.

 

 

 

LA CORPORACION.